
Conexión con el hostal
Evaristo tenía una relación comercial con Peio Ardeguren; le suministraba víveres y productos para el hostal. Sin embargo, las tensiones habían aumentado en los últimos meses debido a un desacuerdo sobre pagos atrasados. Peio también había acusado a Evaristo de entregar mercancía en mal estado, lo que derivó en insultos públicos entre ambos.
Motivo para sospechar
Varios vecinos de Santa Margarida do Mar declararon haber oído a Evaristo amenazar a Peio en más de una ocasión, incluso diciendo: "¡Te arrepentirás si vuelves a acusarme de ladrón!" Además, la noche anterior al crimen, Evaristo fue visto cerca del hostal por un vecino que regresaba tarde a casa.
Razón para liberarlo
Aunque las amenazas eran conocidas, Evaristo tenía una coartada proporcionada por su esposa, quien aseguró que pasó toda la noche en casa. Además, durante la inspección del lugar, no se hallaron huellas ni ningún objeto que lo relacionara con el asesinato.

Conexión con el hostal
Carmen había visitado el hostal en tres ocasiones durante la semana previa al asesinato, lo que llamó la atención de los investigadores. Aunque decía estar de paso, algunos testigos la describieron como nerviosa e inquisitiva sobre los horarios de Peio y las rutinas del lugar.
Motivo para sospechar
Carmen fue vista entrando y saliendo del hostal en momentos poco habituales, como al amanecer, y algunos huéspedes mencionaron que parecía estar buscando algo más que un lugar donde vender sus productos. Incluso se rumoreaba que tenía una relación con un hombre casado del pueblo, lo que podría haberla involucrado en el crimen de forma indirecta.
Razón para liberarla
Durante el interrogatorio, Carmen mostró un billete de tren que confirmaba que había salido de Santa Margarida do Mar la noche antes del asesinato. A pesar de ello, su comportamiento evasivo dejó dudas, aunque no suficientes para mantenerla detenida.

Conexión con el hostal
Jaime era un cliente frecuente del Hostal O Faro, conocido por jugar a las cartas y apostar con otros parroquianos. Aunque llevaba tiempo sin pagar la deuda de su alojamiento, Peio Ardeguren, el propietario, le permitía quedarse en la habitación número 3 con la esperanza de que algún día saldara sus cuentas.
Motivo para sospechar
Jaime tenía deudas de juego con varios vecinos, y se rumoreaba que Peio había amenazado con echarlo del hostal si no pagaba lo que debía. Según algunos testigos, la noche del crimen, Jaime había estado jugando en la taberna cercana y tuvo un altercado verbal con la víctima.
Razón para liberarlo
A pesar de su comportamiento sospechoso y su falta de coartada clara, no se encontraron pruebas físicas que lo vincularan directamente con el crimen. Los jugadores de la partida aseguraron que lo vieron en la taberna hasta altas horas de la noche, aunque hubo un lapso de 20 minutos en el que nadie supo dónde estaba.