PISTA

Una semana atrás, mientras Bernard realizaba su rutina de limpieza en la mansión de Hallstatt, su mirada captó algo inusual al mover los cojines de un antiguo sillón de cuero. En el estrecho espacio entre el cojín y el lateral del sillón, había un papel doblado, ajado por el tiempo y casi imperceptible. Al desdoblarlo, vio algo intrigante:

Una secuencia de imágenes parecidas a la foto del candado, hecha por él en Altea. En el momento, Bernard no entendió el significado de la nota, pero le resultó extrañamente familiar. Ahora,comparando ambas imágenes, fué toda una revelación.

La fotografía que había tomado en la biblioteca de Altea contenía las mismas imágenes que aparecían en la nota.
"Esto no puede ser una coincidencia," murmuró Bernard mientras su mente conectaba los puntos. Con ambas piezas del rompecabezas —la nota encontrada en Hallstatt y la fotografía de Altea—, Bernard entregó la información a Strauss, quien, tras un momento de reflexión, supo que estaban en la dirección correcta.

El código numérico debía ser la clave para abrir el portón. Y si no lo era, al menos confirmarían si Lucien había estado planeando este escondite desde mucho antes de llegar a Hallstatt.

Strauss y la policia austríaca descodificaron el mensaje...